En forma general podemos entender
la empresa rural a partir de la suma de subsistemas originados desde la materia
prima agropecuaria, forestal y pesquera; y en un nivel más específico desde las
unidades de transformación y sus componentes en relación con el exterior (Boucher, 1991) , es decir desde las
Unidades de Producción Rural Familiares – UPRF.
De esta manera se puede analizar
la unidad de producción rural familiar identificando las relaciones dadas entre
los diferentes componentes, entre los miembros del grupo, con el entorno social
y con el ambiental; en un sentido más antropológico, estas relaciones pueden
tener un contenido simbólico con significados culturales compartidos por la
comunidad.
Desde este mismo enfoque con
referencia a los subsistemas socioeconómicos, las famiempresas rurales guardan
estrecha relación con sus pares con quienes pueden tener lazos familiares o de
vecindad, con los emprendimientos familiares diferentes a la agricultura ya que
estos atraen otro tipo de clientes al sector y también con las empresas
agroindustriales que pueden estar absorbiendo la producción familiar. Las
organizaciones económicas de cada nivel descrito tienen relaciones entre sí y
con las de los otros sectores: hay compra y venta de bienes (de las empresas a
las UPFR y a sus emprendimientos, cooperativas, etc. y a la inversa),
transferencias de ingresos (subsidios, impuestos), provisión de bienes públicos
gratuitos o subsidiados por el Estado (salud, educación, seguridad).
Es necesario “comprender al poblador
rural como parte integrante de una sociedad compleja, pudiendo participar por
tanto en organizaciones sociales y movimientos políticos de diversos tipos y
orientaciones, de acuerdo con la variedad de intereses sociales y económicos
que los componen” (Rivera, 1989) ; esto en parte
explicaría porqué las familias campesinas trascienden o no a conformar emprendimientos,
cooperativas o empresas rurales.
Las famiempresas aprovechan su
fuerza laboral en el usufructo de sus tierras ya sean propias, alquiladas o
prestadas, lo cual les permite conseguir el autosustento, generar excedentes
comercializables para la producción de capital acumulable y asegurar la
continuidad en la cadena agroalimentaria; la mano de obra por lo general no es
directamente valorada y remunerada, sino que la ganancia depende de los
resultados obtenidos; en este sentido, la FAO ha reiterado en varios documentos
que el aporte de las mujeres a la famiempresa es subvalorada, su aporte está
dado por el cuidado de los niños, el manejo de los alimentos y la doble mano de
obra que ayuda a garantizar la seguridad alimentaria de la familia y de las
comunidades.
Las empresas familiares rurales
se conforman como una empresa al tener una estructura con roles definidos entre
los diferentes miembros y se conforman mediante iniciativas de autogestión y
posibilidad de emerger centrándose en el trabajo como principal recurso para
mejorar la calidad de vida de sus miembros.
La producción está íntimamente
ligada a la tierra: a su tenencia porque de ella depende el costo de producción
y el margen de ganancia para la familia; a su cantidad, ya que a mayor área hay
mayores posibilidades de usufructo; a su ubicación porque de ello depende la
clase de alimento que se produzca; y a su calidad, porque de la calidad del
suelo dependerá también la calidad del alimento producido.
Las empresas familiares
satisfacen las necesidades de consumo de sus miembros a través de la misma
producción o a través de su comercialización para adquirir otros productos o
servicios que necesitan sus miembros, se debe cubrir la educación, asegurar la
salud y satisfacer las necesidades básicas con énfasis en los más vulnerables
que son los niños y las niñas, las mujeres en gestación y lactancia, los
adultos mayores y los discapacitados generando así una red de apoyo mutuo.
El siguiente peldaño de una UPFR
será el de integrarse a otras empresas familiares, lo cual garantizará insumos
a menor precio, posibilidad de financiamiento a menor costo, negociación en
conjunto con mayores rendimientos económicos que se transfieren a las familias.
En la experiencia Colombiana, se han visto muy buenos resultados de la
asociación de varias famiempresas rurales en la disminución de los
intermediarios y precio justo por sus productos, sin embargo es muy difícil que
los campesinos quieran asociarse, ya que tienen temor a ingresar a competir
dentro de un mercado más agresivo. Es por esta razón que el mejoramiento en el
nivel educativo de los miembros de las familias y la tecnificación asertiva del
campo son estrategias para lograr la competividad de estas familias y romper
con los paradigmas habituales.
Finalmente cuando las UPFR se organizan
de tal forma que pueden brindar al consumidor productos con valor agregado que
satisfagan sus necesidades y generen utilidades para sus socios y remuneración
adecuada a sus trabajadores, podemos hablar de una Empresa Rural.
Según el autor, formar una
empresa en el medio rural no es fácil, ya que se deben dar procesos complejos de
integración de recursos. Cuando se ha cumplido esta condición, inicia la etapa
previa, en la cual se concibe el proyecto, se evalúa el mercado, se escoge el
lugar y los medios de producción y se determinan los recursos humanos
requeridos. Cuando el proyecto da inicio se tendrán asegurados los recursos
económicos, se integrará el equipo de trabajo y se dará partida a los
mecanismos productivos y poco a poco se ira construyendo un posicionamiento en
el mercado. Entrará entonces en una etapa de crecimiento con lo cual hay un
aumento de actividades y un requerimiento mayor de personal.
Cuando la empresa rural logra ser
rentable, debe concentrarse en la consolidación o expansión y deberá buscar las
estrategias para que la empresa siga sobreviviendo, esto a través del lanzamiento
de nuevos productos, nuevas líneas de producción, tecnificación de la empresa,
incursión en otros mercados, entre otras.
Es importante reconocer el papel
del estado en los procesos de conformación de empresas rurales, principalmente
en lo que tiene que ver con los impuestos, las políticas de tierras, el
comercio agrícola, tecnología, crecimiento y desarrollo sostenible.
Bibliografía
Boucher, F. (1991). Tecnología Alimentaria y
Agroindustria Rural. Cali, Colombia: IICA.
Rivera, R.
(Septiembre-Diciembre de 1989). Campesinado: El enfoque de las estrategias del
hogar. Estudios Rurales Latinoamericanos, 12(3), 325.
SAGARPA. (24 de Octubre
de 2006). La Empresa Rural y las Redes Empresariales. Bases técnicas para su
promoción e integración. Recuperado el 25 de mayo de 2012, de sitio web de
SAGARPA:
http://www.sagarpa.gob.mx/desarrolloRural/Lists/Mujeres/Modelo%20de%20la%20Red%20Empresarial/Attachments/1/empresa.pdf



Muy bien Daniel.
ResponderEliminarEs importante decirte que la formación de empresas rurales requieren menos inversión y tiempo que las empresas familiares en el medio urbano.
Saludos, Hernán